Cromático.

13:34:00


Se oscurece poco a poco, tiene más prisa en invierno y es un poco más perezoso en verano. Su gran gama de colores hace que se le estremezca el cuerpo mientras presiona el botón dejando así, da igual por este que por oeste, un momento guardado.
Nunca ha sentido atracción hacia algo tan bello como puede ser la complementariedad de los dos astros más conocidos por la humanidad, pero ahora sus ojos se han abierto, y con ellos una nueva filosofía, de esas que guarda en un cuaderno en el que aparentemente, nadie metería sus narices. 

No estoy muy segura de la finalidad de esto, tiendo a comenzar de una forma muy diferente a la que acabo, como aparentemente puede hacerlo un día. A simple vista podemos creer que los colores de un nuevo día pueden ser precisos y similares, pero si dejasemos que nuestras pupilas se dilatasen placenteramente, al observar esa culminación de colores antes de que el Sol se ponga, o la Luna tome protagonismo, podríamos observar pequeños matices que hacen de cada momento, uno especialmente peculiar.
Comenzamos con el alba, tonos claros, suaves, aproximándonos a un violeta que se va degrandando poco a poco, y que llega a su punto más álgido con un rosa palo fundiéndose con azul claro; mientras, la voz del guitarrista principal del grupo más famoso de Liverpool suena suavemente mientras contempla como el Sol va apareciendo (Here comes the sun, here comes the sun and I say: it's alright...); se acerca cada vez más a los terrícolas, cuyos rostros iluminará, rostros de los cuales no conocerá ni la cuarta parte de un tercio.
Sin embargo, cuando la elegante Luna quiere hacerse notar podemos apreciar que ese color rosa palo del amanecer se entremezcla con un crudo amarillo y un naranja que finalmente se fundirá con el imponente azul real de la noche.

Como bien dice el dicho (valga la redundancia) que tantas veces ella había escuchado: si no lo ves, no lo crees. Ella lo veía todos los días de camino a clase o lavándose los dientes, pero nunca se había parado a creer.
Desde ese momento creyó en la noche, por que los amaneceres y los atardeceres eran demasiada variación para su gusto; una absurda relación se inculcó en su mente cual melodía de anuncio pegadiza, que asociaba estos dos tipos de maravillas de la naturaleza con personas alegres, con personas carismáticas...
Ella prefería la noche, prefería la monotonía del cielo impregnado de pequeñas pinceladas plateadas que, según el lugar en el que se encontrase, podían dejarse ver mejor o peor; ella prefería la monotonía del cielo que únicamente dependía levemente del tamaño de aquella gran bombilla LED llamada Luna. Porque monótona definía su vida, porque monótona definía su alma, porque las pinceladas plateadas sólo se ven depende del lugar en el que estés, como tu verdadero yo, que depende de la persona con la que te encuentres; porque esa gran bombilla LED se había encendido esa noche con mucha o poca intentsidad, para ayudarla a volver a retomar con un poco más de magia, pero siempre con monotonía, sus palabras.


PD: Las fotos son hechas por mí, quería representar el texto con imágenes que yo había sacado. Si alguien quiere usarlas o hacer algo, que me lo pida ya sea por twitter o por comentario. Gracias :)

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